“Alles in Ordnung”: La vida de una familia SUD latina en Alemania

En el momento en que noté todo esto me pregunté: ¿Qué hago aquí, Señor? Hoy quiero compartir una de esas respuestas a través de estas experiencias.

Llegamos a Alemania hace 2 años, mi esposo se había ganado una beca para obtener una maestría. Todo fue tan rápido que no nos dio mucho tiempo para pensar. Como postulamos el último día y sin esperanza de nada, todo nos tomó por sorpresa.

De un día a otro figurábamos en un pequeña ciudad alemana con una bebe de 3 meses, otra niña de 4 años y, en lo personal, sin una gota de alemán. Nos dimos cuenta de que la Iglesia es muy pequeña y prácticamente desconocida en este país y nuestro barrio queda a una hora y media de viaje en tren y taxi. En el momento en que noté todo esto me pregunté: ¿Qué hago aquí, Señor? Hoy quiero compartir una de esas respuestas a través de estas experiencias.

Vanessa y su familia viven en Soest, Alemania. El templo más cercano es el Templo de La Haya Paises Bajos (o "Den Haag" como parece en el mapa). | Google Maps.
Vanessa y su familia viven en Soest, Alemania. El templo más cercano es el Templo de La Haya Paises Bajos (o “Den Haag” como parece en el mapa). | Google Maps.

“Alles in Ordnung”

Nuestro barrio está conformado por muy pocas personas y quisieron ayudarnos a instalarnos en nuestra casa después de nuestra primera visita a la Iglesia. A esa altura ya teníamos todo lo básico para vivir, y les dijimos que en realidad no necesitábamos nada, pero insistieron y les comente que lo único que nos hacía falta eran unos ganchos de cortina.

Al comienzo se me hizo muy difícil adaptarme al clima de Alemania, los días lluviosos con muy pocas horas de luz me habían comenzado a deprimir. A la semana siguiente llegaron las hermanas del barrio no solo con los ganchos de cortinas si no que también con flores, plantas, velas decorativas, un bello juego de té, unos bellos cobertores para mis niñitas, decoración navideña y un largo etcétera de decoración para el hogar. No era lo básico para sobrevivir pero era lo básico para mi alma.

Antes de salir, uno de los hermanos que acompañaba a las hermanas me dijo algo muy común para los alemanes: “Alles in Ordnung”, que en español significa literalmente “todo en orden”. Comprendí que siempre debemos buscar mantener en orden nuestra vida tanto de forma secular como espiritual, buscar el equilibrio. Después de ese día, los días lluviosos y oscuros ya no eran tan terrible pues en mi casa era funcional y bella; estaba “Alles in Ordnung” .

La hija mayor de Vanessa recorre los muros de la ciudad. Soest era una de las ciudades germánicas mas ricas de la Edad Media. A un costado esta el foso y fuera de ellos esta el bosque, el cual comenzó a poblarse luego de la Segunda Guerra Mundial por las tropas de ocupación. | Vanessa Gallardo.
La hija mayor de Vanessa recorre los muros de la ciudad. Soest era una de las ciudades germánicas mas ricas de la Edad Media. A un costado esta el foso y fuera de ellos esta el bosque, el cual comenzó a poblarse luego de la Segunda Guerra Mundial por las tropas de ocupación. | Vanessa Gallardo.

Por convicción

Al vivir tan lejos de nuestra capilla se nos hace muy difícil asistir, sobre todo en invierno, por lo que generalmente vamos un par de veces al mes, además somos los únicos miembros de la Iglesia en esta ciudad. Debido a esto comenzamos a reconocer de las razones por la que realmente hacíamos las cosas, y con mi esposo nos dimos cuenta que muchas veces hacemos cosas “para la tele”, es decir, pensado en lo que dirán o pensarán de uno las otra personas sin que realmente lo sintamos ¿cumplimos los principios y las tradiciones SUD por convicción o por los demás? Aquí no existen “los demás”, incluso nadie sabe cuál es tú religión.

En un país donde ser sikh es más común que ser mormón y en una ciudad donde no hay nadie más que comparta nuestra fe y nuestro testimonio, ha sido bello ver cómo se desarrollan nuestras convicciones en cada uno de nosotros. Sin importa donde estemos, sabemos lo que somos, en qué creemos y cómo vivimos. Doy gracias al Padre por darnos la oportunidad de ganar nuestro propio testimonio en cada principio que se nos enseña.

La ciudad de Soest, Alemania durante la época de Navidad a las 16:00 horas | Vanessa Gallardo.
La ciudad de Soest, Alemania durante la época de Navidad a las 16:00 horas | Vanessa Gallardo.

Ya no soy mormona soy cristiana

Aquí casi nadie conoce nuestra Iglesia, si decimos somos mormones nadie tiene idea de que se trata. Habiendo tantas personas de Medio Oriente, India y Asia muchos creen que “mormón” es alguna religión de la India o una rama del Islam, pues aquí encuentras muchísimas religiones cristianas y no cristianas, por lo que ya desechamos el término.

Cuando le decíamos a la gente que creemos en Jesucristo nos decían “entonces son cristianos”, así que ya nos acostumbramos responder a la pregunta con un “somos cristianos, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”. Esta declaración me ha hecho reflexionar sobre cuál es el centro de nuestra fe que la esperanza de poder vivir con Dios y que ésta solo es posible mediante la expiación de Jesucristo, por tanto, al declarar que somos cristianos lo reconocemos como nuestro Salvador.

La hija menor de Vanessa caminando por la nieve. Ellos viven en el bosque en casas que fueron construidas por los soldados luego de la Segunda Guerra Mundial. | Vanessa Gallardo.
La hija menor de Vanessa caminando por la nieve. Ellos viven en el bosque en casas que fueron construidas por los soldados luego de la Segunda Guerra Mundial. | Vanessa Gallardo.

Todos somos hijos de Dios

Aquí hay muchas religiones y con nuestra hija nos ha tocado explicar sobre nuestras creencias. Su mejor amiga es de Turquía y musulmana, por lo que hemos aprendido a no ofrecerles cerdo, como ellos a no ofrecernos café. Ha sido lindo aprender el uno del otro, como lo hermoso que es para ellos el celebrar el mes de Ramadán, así como para nosotros lo especial que es la Navidad; oír bellas citas del Profeta Mahoma que nos comparten con amor y que ellos escuchen con respeto nuestras creencias sobre profetas vivientes.

Todos somos hijos de Dios y ese es un punto que tenemos en común con muchas religiones y, mientras las religiones no caigan en los prejuicio ni en el odio, siempre hay algo nuevo que aprender. Todas las religiones hablan de amor, de respeto, como seres especiales en busca de la perfección.

Las hijas de Vanessa recorren el "patio" de la casa, el bosque. | Vanessa Gallardo.
Las hijas de Vanessa recorren el “patio” de la casa, el bosque. | Vanessa Gallardo.

A donde me mandes iré

Antes de venir aquí, la mayoría de nuestros amigos eran miembros de la Iglesia. Aquí, era casi imposible tener amigos como los de antes, pero de apoco fuimos conociendo gente en la calle o en los estudios a personas que no conocía la Iglesia, por lo que nos tocó compartir lo que creíamos.

Me pregunté: “¿por qué pasamos tanto tiempo sin salir de nuestro círculo y sin compartir de forma cotidiana nuestras tradiciones al resto de la gente?” Hoy cada vez que nos preguntan acerca de nuestras tradiciones les contamos quiénes somos y en qué creemos y me siento fantástico. Quizás no dejen sus creencias o se conviertan ahora, pero ellos ya saben que creemos en una iglesia donde existen profetas vivientes, que el Libro de Mormón es otro testamento de Cristo al igual que la Biblia, que Cristo visitó América y nosotros, como familia, damos testimonio de aquello.

Cada vez que pienso que estamos aquí compartiendo esto siento que somos un instrumento de Dios y me viene a la mente una cita del Estandarte de la Verdad: “El estandarte de la verdad se ha izado. Ninguna mano impía puede detener el progreso de la obra: las persecuciones se encarnizarán, el populacho podrá conspirar, los ejércitos podrán juntarse, y la calumnia podrá difamar; mas la verdad de Dios seguirá adelante valerosa, noble e independientemente, hasta que haya penetrado en todo continente, visitado toda región, abarcado todo país y resonado en todo oído, hasta que se cumplan los propósitos de Dios, y el gran Jehová diga que la obra está concluida”.

Nunca pude servir en una misión pero la sirvo día a día en estas tierras al igual que mi familia. Dios en su infinita sabiduría nos ha mandado a nosotros, tan imperfectos, a aprender y entregar a los demás lo que sabemos. Somos instrumentos en sus manos y a 2 años de la pregunta “¿Qué hago aquí, Señor? Hoy todo es tan claro y aunque no sé dónde estaremos los próximos años, estoy tranquila pues “adonde me mandes iré, Señor”.

Vanessa Gallardo

Vanessa es chilena y vive actualmente Soest, Alemania junto a su familia.

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Vanessa Gallardo

Vanessa es chilena y vive actualmente Soest, Alemania junto a su familia.

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