Conferencia de Mujeres en Monterrey

Por primera ocasión en México, casi cuatro mil  hermanas de las doce estacas de Monterrey se reunieron los días 15 y 16 de noviembre, en una Conferencia de Mujeres en el impresionante Centro de Convenciones “Cintermex”. El tema de la conferencia fue “Llenar nuestras casas con luz y verdad”, inspirada en el discurso de la hermana Cheryl A. Esplin de la Conferencia General de abril de 2015.

La Conferencia tuvo la presencia especial de las hermanas Linda K. Burton, Presidenta General de la Sociedad de Socorro y Denise Posse-Blanco Lindberg, de la Mesa General de Mujeres Jóvenes. También acudieron el Presidente Benjamín De Hoyos, los Élderes Paul B. Pieper y Arnulfo Valenzuela de la Presidencia del Área México, acompañados por sus esposas.

“Para que nosotras y nuestra familia resistamos las presiones del mundo, debemos estar llenas de la luz y la verdad del Evangelio.”– Cheryl A. Esplin.  Un resumen de la Conferencia de Mujeres en Monterrey con invitadas especiales, conferencias y mucho más.

En los meses previos a la Conferencia de Mujeres, las hermanas de Monterrey desde sus respectivos barrios y estacas realizaron un proyecto de servicio para toda la ciudad, en el cual diseñaron patrones para que los 89 barrios elaboraran 8 “kits de bebé” compuestos de pechera, gorro, manta y guantes entre otras cosas. Dos semanas antes de la Conferencia, donaron 711 paquetes para bebés al Hospital Regional Materno Infantil de Alta Especialidad en Nuevo León.

El domingo 15 de noviembre, la noche previa a la Conferencia, las hermanas de la Sociedad de Socorro, asistieron con amigas y familiares al centro de reuniones “Cintermex” para la apertura; con un impresionante coro de mujeres acompañado por orquesta se invitó al Espíritu para la Conferencia que estuvo adornada con mensajes edificantes de fe, a fin de superar la adversidad y por supuesto ser una fuente de luz y verdad en el mundo de hoy.

La hermana Gudelia Salazar de González, una de las pioneras mormonas de la región, abrió con el primer discurso. Con un gran sentido del humor relató la época cuando sólo había 4 mil miembros en México. La hermana González fue esposa del primer presidente de la estaca Monterrey y les recordó a las hermanas las verdades claras y preciosas del Evangelio para sobrellevar la prueba del tiempo en su discurso: “Cómo llegar a la vejez con buena salud física y emocionalmente”.

Al terminar la noche, las hermanas tuvieron la oportunidad de escuchar a la hermana Linda K. Burton, quien compartió un mensaje de autosuficiencia espiritual y como confiar en el Salvador como nuestra fuente de luz y verdad a través de un relato del Libro de Mormón.

Recordarán la historia del hermano de Jared que iba a cruzar el océano y el Señor les dijo que construyeran barcos para flotar en el agua, pero hubo tres problemas. Después de que los barcos fueron construidos, el profeta, el hermano de Jared, habló al Señor y le explicó los tres problemas. No había aire. ¿Qué sucede si no tenemos aire? No se puede respirar: Sin aire, no hay vida. Segundo problema: No había manera para dirigir el barco. Tercer problema: No había luz.

Recordemos que el Señor ayudó al hermano de Jared. He leído este pasaje muchas veces y probablemente ustedes ya lo han descubierto antes que yo, pero es nuevo para mí. Estaba pensando en esos tres problemas; No había vida, no había dirección y no había luz. Y escuché algo en mi cabeza, creo que fue el Espíritu Santo diciendo: “Piensa en esto hermana Burton: ¿Quién es la vida? ¿Quién es el camino? ¿Y quién es la luz? El Salvador”. Él es el camino, Él es la vida, Él es la luz. Él conoce el camino. Entonces le dijo al hermano de Jared, “no te preocupes por manejar el barco, Él lo dirigirá para ti”. Incluso te ayudará con el aire, o con la vida. Harás una abertura en la cubierta, y también en el fondo. Abrirás la de arriba cuando necesiten aire y cerrarás la de abajo para que no entre agua. Ahora, si fuesen el hermano de Jared, pensarían, ¿qué hago con la luz? Y estoy segura de que él estaba esperando que el Señor le dijera, “esto es lo que vas a hacer en cuanto la luz”. Pero no lo hizo. El Señor sólo le dio las razones por las no podía hacer esto y tampoco aquello. Entonces le preguntó: “¿qué piensas tú que debemos hacer?”

El Señor quiere que seamos espiritualmente autosuficientes. Hizo que el hermano de Jared tuviera que usar su intelecto y encontrar una solución por sí mismo. El trabajo que realizó fue el de fundir las piedras. Consiguió las piedras y le pidió al Señor tocarlas. En eso consistió el esfuerzo de su parte. Cuando demostró su fe, el Señor lo bendijo. Tocó las 16 piedras y le proporcionaron suficiente luz para todo el viaje.

La hermana Burton retó a las hermanas a que nos “… encomen[dáramos] al Señor [nuestro] Dios…” y ejercer nuestra fe en un mundo lleno de “…gigantescas olas…” (Éter 6:4,6). Ella aconsejó que “necesitamos hacer nuestra parte y dejar que el Señor nos guíe, como al pueblo del hermano de Jared ellos habían hecho su parte,  y entonces el Señor podría cumplir sus promesas. Nosotros podemos entonces dejar que Él sea la luz.”

Al siguiente día, lunes 16, la Conferencia de Mujeres continuó con mini-clases y talleres que abordaron los temas de maternidad, historia familiar, comunicación familiar, tecnología, toma de decisiones y cuidado del cuerpo, mente y espíritu, entre otros temas de interés.

Grace Meléndez, expositora, compartió lo desafiante y a la vez gratificante que fue participar en los talleres del lunes. “Todas oramos para poder ser un instrumento y bendecir las vidas de otros. Siempre recordaré el maravilloso espíritu de aquellos que nos dieron las gracias por las clases que dimos, aunque algunos de los mejores momentos sucedieron antes. Hubo muchos abrazos, lágrimas y sonrisas compartidas. Seguiremos hablando de esta conferencia en los próximos años”.

El lunes también se presentó un vistoso programa cultural, con la participación de más de 50 bailarinas y cinco so
listas profesionales de las estacas de Monterrey. Las hermanas participantes mostraron un recorrido musical a través de las épocas bailando rock and roll y mambo, sólo por mencionar algunos. Grandes sonrisas brillaron tanto dentro como fuera del escenario, al contar con una gran audiencia que no paraba de aplaudir para animar  a sus talentosas compañeras.

Para el cierre de la Conferencia de Mujeres, se llevó a cabo una sesión de  preguntas y respuestas en la que participaron las hermanas Burton, Lindberg y de Hoyos. Se unió al panel el Élder Arnulfo Valenzuela de la Presidencia de Área. Las preguntas preparadas con anticipación recibieron respuestas de consuelo y comprensión dentro de un entorno íntimo y espiritual para todas las hermanas asistentes.

El Presidente de Área, Benjamín de Hoyos compartió su profundo amor por todas las hermanas en su discurso de clausura y recalcó la importancia de compartir lo aprendido con los demás: “Somos muy bendecidos por tenerlas a ustedes. Que El Señor las bendiga aún más y que este sabio consejo inspirado que hemos oído se mantenga en su mente y en su corazón; compártanlo por favor con sus padres, esposos, hermanos, hijos y todavía permanecerá más tiempo con ustedes.”

Como última discursante, la Hermana Burton  aprovechó la oportunidad para recordar a las hermanas de compartir su luz: “He visto la luz brillar en sus ojos y me siento conmovida por su amor. He sentido la luz del Señor a través de ustedes. ¿Ahora dejarán ustedes, por favor, que esa luz brille p
ara sus familias?”

Elizabeth Rodríguez Heredia, una recién conversa compartió sus impresiones: “Honestamente, ha sido la mejor experiencia que he tenido en mi primer año como miembro de la Iglesia. La conferencia fue espiritualmente enriquecedora. Salí fortalecida y motivada a mejorar mis hábitos y carácter.”

La hermana Elda de González, quien se desempeñó como directora del comité organizador de la Conferencia, confió mucho en su equipo de 18 hermanas para llevar a cabo un evento de esta magnitud. “Nunca imaginé el impacto que esto tendría en nuestras vidas. Se ablandaron muchos corazones y se fortalecieron los lazos de amistad. Mi alma está llena de gozo porque se logró el propósito de la conferencia. Ha crecido mi testimonio y sé que nuestro Padre Celestial nos ama. Puedo decir con completa seguridad lo que Nefi dijo: “porque sé que Él nunca da mandamientos a los hijos de los hombres sin prepararles la vía para que cumplan lo que les ha mandado.”

Sarai de Góngora mencionó: “Participé en el coro, y la parte más hermosa fue ver tantas hijas de Dios reunidas. Me recordó y reafirmó el gran plan que nuestro Padre Celestial tiene para nosotras, la importancia de ser mujeres para fortalecer nuestras familias y ayudar a los necesitados.”

La Hermana Burton compartió ese sentimiento en su discurso final, “Las quiero mis queridas hermanas. Voy a recordar esta vista lo largo de mi vida.” ¡Las hermanas de Monterrey tienen el mismo sentimiento!

 

 

 

Fuente: http://sud.org.mx/

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