¿Dónde estaban los apóstoles al momento del Martirio del José Smith?

[NOTA DEL TRADUCTOR: Artículo escrito por Susan Evans McCloud, autora de más de 40 libros y guionista. Escribió además un libro de poesía y letras de canciones, incluyendo dos canciones del himnario. Tiene seis hijos.]

|Deseret News |– José y Hyrum estaban en la cárcel de Cartaghe, Illinois, en junio de 1844. Era distinto esta vez. Ahora, se encontrarían con su muerte, y los hermanos lo sabían.

“Voy como cordero al matadero,” afirmó el profeta José Smith al dejar su amado Nauvoo, Illinois, aquella mañana, en compañía de 25 hermanos fieles de La Iglesia. (Ver DyC 135:4) “Mi conciencia se halla libre de ofensas contra Dios y contra todos los hombres. Moriré inocente, y aún se dirá de mí: fue asesinado a sangre fría”.

Uno por uno, los amigos de José fueron enviados en comisiones importantes, siendo los ojos y oídos del profeta en prisión. El converso galés Dan Jones fue el último en partir la mañana del 27 de Junio de 1844, con una carta al abogado del profeta O. H. Browning; al hermano Jones no se le permitió regresar. Fue así como los hermanos José y Hyrum Smith permanecieron con dos de lo apóstoles, quienes habían estado desde el comienzo, John Taylor y Willard Richards.

¿Dónde estaba el resto de los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles?

  • John E. Page había estado en Pittsburgh, editando y publicando “La Luz del Evangelio” desde Junio de 1843, y quizá haya estado todavía allí para entonces.
  • Amasa Lyman fue ordenado apóstol y luego relevado cuando Orson Pratt fue reinstaurado, pero más tarde se le asignó como consejero adicional a la Primera Presidencia por el profeta José, pero no había sido sostenido aún de manera oficial. Lyman se encontraba en Cincinnati, aunque lo más problable es que se encontrara viajando al momento de oír del asesinato, y allí emprendió viaje directo a Nauvoo.
  • George A. Smith, sobrino de José y Hyrum, estaba con los miembros de la Iglesia en el área de Jacksonburg, Michigan. Más tarde serviría como primer consejero de Brigham Young en el Valle del Lago Salado luego de la muerte de Heber C. Kimball. George A. Smith fue tan valiente estableciendo la colonia en el sur de Utah, que – a petición del hermano Brigham – St. George fue nombrado en honor a él.
  • Orson Hyde había sido enviado con una petición escrita por el profeta, a las autoridades de gobierno en Washington, D.C., y estaba presente en la conferencia en Boston para fines de Junio, junto con varios otros de los Doce. Tres años más tarde, serviría una destacada misión (razón por la que es más recordado) en Israel, donde el 21 de octubre de 1841, solemnemente dedicó tierra santa para el regreso de las personas judías.
  • William Smith, hermano del profeta, también estaba en el Este, donde el grave estado de salud de su esposa le impidió viajar. Había sido apóstol desde el tiempo de Kirtland, Ohio, pero no era muy consistente con su dedicación a la obra. No fue al Oeste con el resto de los Santos, y de hecho, más tarde en 1878 se afilió a la Iglesia Reorganizada.
  • Heber C. KimballLyman Wight habían estado en Filadelfia y estaban viajando a Nueva york antes de asistir a la conferencia en Boston. Brigham YoungWilford Woodruff estaban en Boston. El hermano Woodruff registró lo que ocurrió cuando les llegaron los rumores del asesinato del profeta:

“El élder Brigham Young llegó a Boston esta mañana. Caminamos juntos a la Calle del Templo, número 57 y llamamos a la Hermana Vose. El hermano Young se dirigió a la cama y dió rienda suelta a sus sentimientos con lágrimas en los ojos. Tomé la silla grande y cubrí mi rostro, y por primera vez, solté mis emociones y mi dolor a causa del profeta” (Véase “A comprehensive History of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints,” 7:195, en inglés)

Algunos de los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles tuvieron premoniciones de la tragedia antes de saber lo que había ocurrido. Muchos sintieron espíritus de oscuridad y de pena sobrecogedora.

El mismo día del martirio, el jueves 27 de junio de 1844, Young escribió en su diario: “sentí una depresión espiritual muy fuerte, y tan melancólica que no me permitió conversar sino con mucho desánimo. Mas sin saber nada concerniente a la tragedia que había acontecido en la cárcel de Cartaghe, no comprendía totalmente mis sentimientos tan peculiares” (véase”The Fate of the Persecutors of the Prophet Joseph Smith,” por N.B. Lundwall, tal como se cita en “Brigham Young: An Inspiring Personal Biography,” por Susan Evans McCloud, en inglés).

  • Orson Pratt estaba en Nueva York, de acuerdo a su diario, pero probablemente viajó a Boston, dado que “viajó con varios otros de los Doce a Nauvoo” (véase orsonprattbrown.com/Angela/AaronBrown/orson-pratt.html). Mientras el primero grupo de pioneros se dirigían al Oeste, William Clayton ingeniosamente creó un odómetro  para medir la distancia que se viajaba diariamente, contando y anotando cada revolución en la rueda del vagón. Pratt tuvo el privilegio de ser el primero de los santos que apoyaría sus pies en lo que sería el Valle del Lago Salado.
  • Parley P. Pratt, el hermano mayor de Orson, estaba de viaje junto a otro hermano, William, en un barco sobre un canal cercano a Utica, Nueva York, y estaba “siendo persuadido por el Espíritu a regresar a casa antes de lo previsto”. Escribió: “mientras conversábamos juntos en el muelle, un sentimiento extraño pero solemne vino sobre mí, como si los poderes del infierno hubieran sido soltados. Estaba tan conmovido por el dolor que apenas pude hablar.”

Le suplicó a su hermano que se quedaran tranquilos encargándose de prestar atención a cualquier mención del evangelio: “Guardemos silencio solemne y cabal, pues éste es un día oscuro, y tiempo en que los poderes de las tinieblas triunfan,” tal como se registra en la autobiografía de Parley P. Pratt. Esta experiencia tan profunda ocurrió casi a la misma hora en que el populacho de Cartaghe estaba derramando la sangre de José y Hyrum Smith, a unos 1600 kilómetros de distancia,” según su autobiografía.

John Taylor sobrevivió a las graves heridas que le fueron propinadas en Cartaghe y siguió adelante hasta llegar a ser el tercer presidente de La Iglesia. Willard Richards, un hombre grande, cumplió la profecía hecha por José de que “[vendría] el tiempo en que las balas volarían arriba de él como granizo, y que vería a sus amigos caer a su izquierda y  a su derecha, pero que no habría agujero alguno en sus vestiduras,” según “José Smith: Una Autobiografía”. El trajo los cuerpos del Profeta José y Hyrum, el patriarca, de regreso a Nauvoo y a su adolorido pueblo. Con el poder del espíritu para sostenerle, Richards suplicó a los Santos que confiaran en la venganza de Dios, y que mantuvieran la calma.

La mayoría de los miembros de los Doce, llegaron a tiempo para participar de la gran reunión organizada por Sidney Rigdon, sorprendiéndolo con su presencia. Varios miembros del Quórum de los Doce Apóstoles dieron seguridad a los hermanos en cuanto al Reino, tal como lo habían recibido del  Hermano José. La confianza de los Santos en los Doce fue fortalecida mientras cientos oyeron y vieron al profeta José cuando Brigham Young se puso de pié y les habló. Durante una de sus presentaciones, Young dijo: “El hermano José puso el cimiento de una obra grandiosa, y construiremos sobre ella… Los Doce tienen el poder ahora – los setenta, los élderes, y todos ustedes tienen el poder de ir y edificar el reino en el nombre del Dios de Israel”

La obra siguió adelante tal como Dios había mandado a través de su profeta. Los Doce no eran apóstoles de José Smith; eran los apóstoles del Señor Jesucristo. Lo sabían bien, y ése conocimiento creció una y otra vez durante sus vidas.

Pero le debían mucho a la fidelidad y dignidad de su amado Profeta José. “A menudo pensaba, mientras José estaba con vida,” decía el hermano Young a los santos, “que su vida se parece muchísimo a la historia del Salcador” (Journal of Discourses, Vol 5).

Diego A. Jiménez

Diego A. Jiménez

Traductor at El Faro Mormón
Estudiante de administración de empresas con mención en finanzas. Actualmente vive en Coronel, Chile. Sirvió como misionero en Bahía Blanca, Argentina. Ha sido presidente de rama, obrero Templo Buenos Aires, maestro de Seminario e Instituto, presidente de los Hombres Jóvenes de estaca y actualmente es miembro del Sumo Consejo. Apasionado por la música y la pesca y sigue las columnas de opinión.
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Estudiante de administración de empresas con mención en finanzas. Actualmente vive en Coronel, Chile. Sirvió como misionero en Bahía Blanca, Argentina. Ha sido presidente de rama, obrero Templo Buenos Aires, maestro de Seminario e Instituto, presidente de los Hombres Jóvenes de estaca y actualmente es miembro del Sumo Consejo. Apasionado por la música y la pesca y sigue las columnas de opinión.

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