[Editorial] Debemos cuidar y respetar la neutralidad política de la Iglesia

No tiene nada de malo que un miembro de la Iglesia quiera representar a sus vecinos. Lo que no debe ocurrir es que las opiniones de esa persona se confundan con la opinión oficial de la Iglesia.

En Chile se acercan las elecciones parlamentarias y presidenciales, por lo que siempre resulta útil revisar las normas que la Iglesia tiene al respecto. La primera recomendación es acudir a las páginas oficiales de la Iglesia y revisar el artículo titulado “Neutralidad Política”.

El artículo publicado en la Sala de Prensa Mormona es enfático al señalar: “La misión de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es predicar el Evangelio de Jesucristo, no elegir líderes de gobierno”. A continuación describe:

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es neutral en asuntos de partidos políticos. Esto aplica en todas las naciones en las que la Iglesia está establecida.

Es fundamental tener claridad de lo señalado, no deberían existir circunstancias distintas o políticas diferentes, independiente del país en que tenga presencia la Iglesia. No resultan ciertas las historias o relatos que señalan que en Utah o en otros lugares del mundo existen apoyos explícitos por parte de la Iglesia a ciertas candidaturas o partidos políticos.

Además es preciso recordar que la Iglesia no apoya ni se opone a candidatos o partidos políticos en particular. Lo anterior es fundamental, ya que cada miembro debe analizar y decidir por sí mismo a qué candidato desea apoyar con su voto. La misma declaración de Neutralidad Política reitera: “La iglesia no: -Intenta dirigir sus miembros hacia qué candidato o partido deben votar. Esta política se aplica independientemente si el candidato es o no miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”.

¿Se pueden usar los recursos y edificios de la Iglesia para campañas políticas?

No es posible, de hecho se debe tener mucha precaución con que listados de miembros o recursos de la Iglesia se utilicen para fines políticos, mucho menos usar las capillas para realizar reuniones de un candidato o partido político. No resulta conveniente hacer proselitismo políticos respecto de un partido o candidatura particular dentro de los edificios de la Iglesia ni mucho menos interferir o visitar las reuniones dominicales para difundir una candidatura.Consideramos que, en esta misma línea, tampoco es apropiado que un candidato a un cargo público visite sistemáticamente los centros de reuniones durante las reuniones dominicales para mostrarse a la membresía para buscar sus votos o repartir panfletos y calendarios fuera de los centros de reuniones.

¿Es malo participar en política?

Rotundamente no, así como la Iglesia es neutral en tema de partidos políticos y candidatos, no es menos cierto que la Iglesia alienta a que los miembros se preocupen por los temas públicos. No tiene nada de malo que un miembro de la Iglesia quiera representar a sus vecinos o compatriotas en un cargo de elección popular. Lo que no debe ocurrir es que la actuación y opiniones de esa persona se confundan con la opinión oficial de la Iglesia. Finalmente la Iglesia no impone una opinión o postura sobre aquellos miembros que son autoridades políticas, son estos últimos quienes deben tomar decisiones en base a los dictados de su propia conciencia.

No obstante, la Iglesia siendo neutral en política partidista, si puede dar asumir posición respecto a temas morales o que le afecten directamente.

Considerando lo anterior, creemos que no es correcto ni de buena fe que un candidato pretenda comunicar que sus opiniones o propuestas representan la postura o enseñanzas de la Iglesia y que el mismo pretenda perfilarse como un candidato que representa a la Iglesia y sus miembros frente a la prensa, los miembros de la Iglesia y el mundo político. Esto manifiesta una poca madurez en el evangelio y desconocimiento de los esfuerzos de la Iglesia en materia de asuntos públicos y sus relaciones con los gobiernos.

Finalmente, en tiempos de elecciones siempre es bueno tener claro  que no se es mejor o peor miembro de la Iglesia por apoyar o no apoyar un sector o candidato político en particular. Las opiniones respecto a qué movimiento político  se acerca más a los principios del Evangelio son efectivamente sólo opiniones personales.

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