Editorial: La Copa Centenario y una gran tarea pendiente

Durante las últimas semanas gran parte de América se ha volcado a sus televisores para ver las transmisiones de los partidos de la Copa América Centenario que se llevó a cabo en diferentes ciudades de los Estados Unidos de América. Una fiesta del deporte que unió a las dos confederaciones de fútbol del continente, la Concacaf y la Conmebol, desplegando un espectáculo de lo mejor de nuestro balompié.

Pero durante el desarrollo del torneo no solo fuimos testigos lo mejor de las habilidades de jugadores como Arturo Vidal, James Rodriguez, Chicharito y Lionel Messi, sino que también, como ya es lamentablemente común, fuimos parte de lo que el presidente Uchtdorf llamó “el laboratorio de los deportes”.

Durante la Sesión del Sacerdocio de la Conferencia General de octubre de 2010, el presidente Dieter F. Uchtdorf, segundo consejero de la Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, pronunció un discurso que, junto con el del presidente Benson, se han vuelto material obligatorio al momento de estudiar sobre el orgullo.

“Quizás no exista mejor laboratorio para observar el pecado del orgullo que el mundo de los deportes”, dijo el presidente Uchtdorf, refiriéndose a la “vergonzosa” la falta de respeto de la que muchas veces los miembros de la Iglesia también son parte.

“¿Cómo es posible que seres humanos que normalmente son amables y compasivos puedan ser tan intolerantes y estar llenos de odio hacia un equipo contrario y sus simpatizantes?… He visto a los partidarios de equipos deportivos vilipendiar y difamar a sus rivales. Buscan cualquier defecto y lo exageran; justifican su odio con amplias generalizaciones y las aplican a todas las personas relacionadas con el otro equipo. Cuando el infortunio aflige a su rival, se regocijan”.

Debido a que somos una Iglesia misionera mundial, es común que los santos mantengan una red de contactos internacional, la cual es evidente en redes sociales como Facebook y Twitter, plataformas en las que el “laboratorio del deporte” ha arrojado algunos sus peores resultados últimamente.

Como miembros de la Iglesia somos dados al deporte y al patriotismo, por lo que apoyar a los seleccionados de nuestras respectivas naciones es un hecho casi natural, Pero, en nuestra opinión, quienes han hecho convenios con el Señor “ser testigos de Dios en todo tiempo, en todas las cosas y en todo lugar” no deben rebajarse a los insultos con los que Babilonia celebra sus triunfos o sufre sus derrotas.

Para nosotros, los directores, nuestras preferencias futbolísticas son claras (a veces muy marcadas) y los colaboradores de El Faro Mormón que viven desde los valles de Utah hasta la binacional Patagonia también tienen sus propias preferencias. Sin ir en contra de nuestro amor por la camiseta que represente nuestras diferentes naciones, el deporte nos da pie para asociarnos de buena manera con nuestros hermanos de otras naciones con la excusa del fútbol. Alentar a nuestros equipos, celebrar los triunfos y sufrir las derrotas, no debe nunca dar paso a descalificaciones xenofóbicas o declaraciones odiosas, groseras y de mal gusto, sobre todos dentro de quienes son parte del redil del Señor.

“¿No deberíamos atenernos a una norma más elevada?”, preguntó el el apóstol alemán a lo que luego agregó: “Debemos comprender que todos los hijos de Dios llevan el mismo uniforme; nuestro equipo es la hermandad de los hombres; esta vida mortal es nuestro campo de juego. Nuestro objetivo es aprender a amar a Dios y extender ese mismo amor a nuestros semejantes. Estamos aquí para vivir de acuerdo con Su ley y establecer el reino de Dios. Estamos aquí para edificar, elevar, tratar justamente y alentar a todos los hijos de nuestro Padre Celestial”.

Saludamos a los campeones de la copa y felicitamos a sus seguidores. Esperamos con ansias los Juegos Olímpicos de Río 2016, los cuales será otra ocasión en la que tendremos la oportunidad de demostrar que podemos estar orgullosos por nuestros deportistas, sin que nuestro orgullo nacionalista nos consuma y se exprese por nuestras bocas y teclados. Esto es, sin duda, una gran tarea pendiente.

–Los Directores.

En la base del trofeo de la Copa América Centerario se leen dos inscripciones, por un lado "La Copa del Siglo" y por el otro "Uniting the Americas" ("Uniendo las Américas, en español).
En la base del trofeo de la Copa América Centerario se leen dos inscripciones, por un lado “La Copa del Siglo” y por el otro “Uniting the Americas” (“Uniendo las Américas, en español). | Alfredo Duarte, Conmebol © Todos los derechos reservados.

Imagen destacada: Copa América Centenario – USA 2016 | Alfredo Duarte, Conmebol  © Todos los derechos reservados.

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