Estampas del Libro de Mormón, reflexiones del autor

Compartimos con ustedes nuestra conversación con Gabriel González Núñez, autor del libro “Estampas del Libro de Mormón”. Quién nos comenta el origen y deseo de escribir sobre el Libro de Mormon. Pueden ver una nota anterior de cuando sale al mercado este libro.

Gabriel González Núñez, de nacionalidad Uruguaya es autor de poesías y cuentos. Siempre ha desado entrelazar sus grandes tradiciones, como son la religiosa y la literaria. De esta menera nos comenta como concibió este libro:


En Occidente la Biblia viene siendo fuente de inspiración artística desde hace casi dos milenios. No temo equivocarme si afirmo que es imposible apreciar a cabalidad la pintura, la escultura y la literatura de Europa y América sin conocer algo de ese tomo sagrado. En las letras hispanas, los temas y las imágenes bíblicos aparecen y reaparecen transformados de generación en generación. Un ejemplo de ello es el libro Estampas de la Biblia, de aquella excelsa poetisa Juana de Ibarborou. Es una obra corta, pero la riqueza de su lenguaje y la mirada poco convencional que hace la autora me resultaron una delicia.

O, mejor dicho, me inspiraron. Fue así que nació la idea de escribir mi propio conjunto de semblanzas de personajes de la historia sagrada. Me pareció ideal hacerlo con el Libro de Mormón. Al fin y al cabo, los santos de los últimos días tenemos en nuestro canon una rica fuente de la que beber, desde las fantásticas aventuras de unos pueblos de la América precolombina hasta las narraciones de los primeros mormones en países como Argentina y México. Y esto es algo que los santos de los últimos días que escribimos en español deberíamos tener más presente. Nuestra tradición religiosa es abundante y en ella hay mucho que explorar.

Fue con ese anhelo de cruzar dos tradiciones —una religiosa y otra literaria— que embarqué en el inaudito proyecto de redactar Estampas del Libro de Mormón. Para ello, me propuse volver a leer el libro en cuestión con una óptica completamente distinta. En lugar de buscar principios o doctrina, trataba de entrever, ahí entre los «he aquíes» y los «y acontecioes», a la persona de carne y hueso que pudo haber vivido esos relatos. Al leer 1 Nefi y 2 Nefi no presté atención a las palabras de Isaías, porque lo que buscaba entender es qué podía pensar ese varón llamado Nefi cuya vida fue tan transocéanica como conflictiva. Allí, escondido tras los puntos y las comas, vi a un hombre consumido por la tristeza, que echaba de menos a su país y que se sentía siempre en necesidad de legitimar su cargo. De esta lectura humana del Libro de Mormón fueron surgiendo, una tras una, las preguntas: ¿por qué no tuvo hijos Amarón?, ¿qué pudo sentir Coriantumr al final?, ¿qué impulsó a Leonti a huir a la montaña? Y en las respuestas a tales preguntas se iban concretando las estampas.

El resultado es una obra breve que trasgrede géneros —no es poesía ni historia ni biografía ni ensayo aunque un poco de todo eso tiene—, que busca con ese mismo espíritu trasgresor abrir un camino. A saber, Estampas del Libro de Mormón procura invitarnos a pensar en las profundidades del alma humana, como lo hace toda literatura propiamente dicha, usando como trasfondo la abundante tradición mormona. Se trata de un camino que, espero, puedan seguir otros. Hay mucho que explorar y, en ese sentido, mucho que ofrecer. A fin de cuentas, lo que podemos brindar a las letras hispanas los mormones, solo nosotros lo podemos ofrecer.

¡Así que adelante! ¡Hagámoslo!

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