La corona de la creación

“… no hay ninguna función en la vida más esencial ni más eterna que la de la maternidad”.

Como hijas del Padre Celestial las mujeres son parte esencial de Su plan de salvación: “Sin ustedes el plan no podría funcionar. Sin ustedes la totalidad del programa se vería truncado […] Cuando se verificó el proceso de la Creación, Jehová, el Creador, bajo la guía de Su Padre, primeramente separó la luz de las tinieblas, y después separó la tierra de las aguas. Entonces creó todo genero de vegetación, seguido por la creación de los animales. Después fue creado el hombre y, para culminar ese acto de divinidad, como coronación, creó Dios a la mujer” (Gordon B. Hinckley, “Las mujeres de la Iglesia”, Conferencia General, octubre 1996).

Dentro del plan de salvación la bendición de ser madre permite a la mujer ser copartícipe con Dios en la creación de los cuerpos mortales para Sus hijos, por ello, se ha dicho que “… no hay ninguna función en la vida más esencial ni más eterna que la de la maternidad” (Russell Ballard, “Hijas de Dios”, Conferencia General, abril 2008).

Madre cargando a su hija

La influencia de la mujer en la Iglesia

En la Iglesia el papel de las mujeres es invaluable y necesario: “Sería imposible medir la influencia que tienen [las] mujeres, no solo en la familia, sino también en la Iglesia del Señor, como esposas, madres y abuelas; como hermanas y tías; como maestras y líderes; y, en especial, como devotas defensoras de la fe. […] Nosotros, sus hermanos, necesitamos de su fortaleza, su conversión, su convicción, su capacidad para dirigir, su sabiduría y sus voces. ¡El reino de Dios no está completo, ni puede estarlo, sin las mujeres que hacen convenios sagrados y los guardan; mujeres que pueden hablar con el poder y la autoridad de Dios!” (Russell M. Nelson, “Una súplica a mis hermanas”, Conferencia General, octubre 2015).

Hija y madre caminando

Las mujeres poseen dones y cualidades divinas que le permiten observar y valorar cualquier situación desde un punto de vista distinto al de los varones. Esos atributos son indispensables en la conformación de familias unidas y en el avance de la obra de salvación en estos últimos días.

Reconozcamos el amor, dedicación, esfuerzo, fortaleza, conocimiento y fe de las mujeres, pues ellas son una bendición en nuestras vidas.

Escucha el mensaje del élder Jeffrey R. Holland dedicado a las madres.

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