Opinión: Reforma antes de Restauración en Latinoamérica

Hace menos de dos semana se cumplieron 500 años desde que el monje católico Martín Lutero clavara sus 95 tesis , según la tradición, en la puerta de su capilla. No resulta menor analizar el legado y la trascendencia que el movimiento protestante tuvo y aún tiene en occidente. Varias veces se ha escrito que sin la labor de la Reforma y la promoción de la libertad religiosa, habría sido casi imposible el fenómeno de la Restauración, el nacimiento del mormonismo. Lo que parece baladí no deja de ser cierto, incluso al momento de estudiar el crecimiento de la Iglesia en América Latina. 

Si bien en Europa la expresión del Protestantismo es de larga data, en Latinoamérica las iglesias protestantes tienen una expresión relativamente reciente y en clave evangélica y/o pentecostal mayoritariamente, siendo muchas veces inentendible para algunos segmentos sociales pero que se ha arraigado de manera profunda en especial en los sectores más populares de las sociedades latinoamericanas. En subcontinentes como Centroamérica las iglesias evangélicas han alcanzado una preponderancia similar o mayor al de la misma iglesia católica y en países como Brasil o Colombia han surgido expresiones políticas de las mismas con una importancia cada vez más ascendente.

El siglo XX fue una época en que el continente dejó de ser primordialmente católico, un ejemplo es el caso chileno, sí en 1907 según el censo de Población de Chile el 98.1% de la población se consideraba católica y sólo un 0,9% se consideraba protestante, para el censo de 2002 la cifra de católicos se había reducido al 70% y la de evangélicos llegaba a un 15,1%, también por primera vez aparecían como alternativa otros grupos religiosos, como es el caso de los mormones. ¿Cuál podría ser la lectura del escenario anterior? Una interpretación sería que con el ascenso de grupos cristianos evangélicos durante el siglo XX lo suficientemente fuertes, la incursión de los misioneros mormones fue mucho más fácil a mediados del mismo siglo. Si quisiéramos hacer el parangón con la misma Restauración, así como los padres de la Reforma Protestante allanaron el camino para que 300 años después un joven granjero estadounidense pudiese hablar de religión y cuestionar dogmas sin grandes problemas en un principio, durante el siglo XX el crecimiento de grupos evangelistas y pentecostales permitió que la llegada de una religión tan particular como el mormonismo no produjera mayor alboroto social y encontrara personas y familias dispuestas a considerar sus enseñanzas.

En definitiva, el aporte del protestantismo al desarrollo de los hechos que permitieron la Restauración del Evangelio así como el rápido crecimiento de la Iglesia SUD dentro de Latinoamérica en los últimos 60 años, es un antecedente que no debe pasarse por alto. Es cierto que la presencia de grupos evangélicos no fue ni ha sido el único factor, pero  tiendo a sospechar que la misión de Parley P. Pratt en Chile(1851) pudo haber sido mucho más fructífera si hubiese habido una presencia Protestante más importante que permitiera un clima social no sólo tolerante a las nuevas religiones sino personas receptivas a buscar una relación con la Divinidad en expresiones distintas a la fe de sus padres.

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