Templo de París: el cumplimiento de una promesa

Fue en una reunión de 1998 que el presidente Gordon B. Hinckley, dirigiéndose a 2400 Santos de los Últimos Días, declaró: “Llegará el día en el que podamos construir en esta área una casa del Señor, un templo sagrado…”

Seis años después, al volver a París en el 2004, el presidente Hinckley reiteró que en el futuro, una hermosa casa del Señor embellecería esa tierra, aun cuando no se tenía un sitio designado todavía.

En ambas ocasiones, se le pidió a los miembros que oraran para que el Señor dirigiera a los líderes de la Iglesia hacia el sitio indicado para el templo. Finalmente, en el 2009, el lugar se encontró en Le Chesnay, una ciudad de 30000 habitantes. En la actualidad, el templo se halla en construcción y su territorio se sitúa a tan sólo 200 metros del Palacio de Versalles, uno de los edificios más emblemáticos e importantes de Francia.

Del 10 al 14 de junio del presente año, el Élder Neil L. Andersen (del Quórum de los Doce Apóstoles), el obispo Gérald Caussé (del Obispado Presidente), el Élder Patrick Kearon (de los Setenta) y un consejero en el área Europa visitaron Francia. El día 13, alrededor de 60 personas involucradas en la construcción asistió a la capilla de Versalles  en el sitio del templo, en donde se reunieron con las autoridades previamente mencionadas. El grupo incluyó arquitectos, abogados, constructores, contratistas, representantes de la empresa constructora, entre otros.

El Élder Andersen contó: “Les expliqué que será una casa del Señor. Les hablé de ángeles. Repasé las veces en que aparecen ángeles en la Biblia, incluso cuando el ángel Gabriel se le aparece a María o cuando concursos de ángeles anuncian el nacimiento de Cristo. Los ángeles son reales. Ministran a los habitantes de la Tierra. Este temple sagrado será un lugar en el que habrá ángeles. Queremos que construyan un edificio sagrado pues será para las personas a este lado del velo y para las del otro también”. Además, les agradeció en el nombre de la Iglesia por todo el trabajo que están haciendo.

Continuó diciendo que “es un edificio distinto a los que suelen construir en virtud de la alta calidad de la obra y de su naturaleza espiritual. No se construye mucho con caliza y loza en estos tiempos. Están muy involucrados con el proyecto, no sólo por los materiales, sino que también por razones espirituales. Uno de los abogados manifestó ‘nunca he sido un hombre religioso pero siento que hay algo especial en relación a este templo’.”

El Obispo Caussé declaró que la Iglesia ha estado trabajando con una oficina gubernamental de arquitectos que debe aprobar el diseño y los materiales de cualquier edificio construido cerca de un monumento como lo es Versalles. “Hemos trabajado en su compañía para hacer del templo una especie de faro en la zona. Su aprobación significa que el templo estará en completa harmonía con el área que lo rodea. Nuestra intención no es que el templo sea sólo una bendición para los miembros, sino que también un bien mueble de valor para toda la comunidad”.

Siendo él mismo oriundo de Francia, fue en 1998 que el Obispo Caussé oyó al presidente Hinckley prometer a los santos que se construiría un templo y que oraran para que eso sucediera.

El Obispo Caussé fue presidente de la estaca Parías Francia cuando el presidente Hinckley visitó nuevamente el país en el 2004. Al respecto relata que fue su chofer y que visitaron varios lugares, pero que el profeta no sintió que alguno de ellos fuera el indicado para el templo. No fue sino hasta el 2009 que hallaron el sitio correcto, 11 años después de la promesa del presidente Hinckley.

Caussé comparte: “los miembros sabían que tenían que desempeñar un papel importante. En mi familia y en las demás, se oraba diariamente para pedir un templo. Ha sido una prueba a nuestra paciencia y a nuestra fe. Hasta hace algunas semanas, la mayoría de los miembros evitaba hablar abiertamente de la casa del Señor. En lugar de eso, los miembros de la Iglesia mantenían en privado sus expresiones de expectativas y fe. Creo que la visita del Élder Andersen ha marcado una transición hacia un período más concreto de regocijo y preparación. Reunió a los presidentes de estaca y de misión y declaró ‘El templo está en construcción. Ahora es el momento de prepararse para que puedan regocijarse en la próxima dedicación del templo’”.

El obispo recuerda que cuando era niño, cada verano y durante una semana, su familia viajaba durante dos días desde Bordeaux hasta Suiza para asistir al templo de Berna. En ciertas ocasiones, les fue requerido instalar sus carpas en el bosque situado atrás del templo. Agrega que muchos compañeros europeos de su generación deben de compartir esa experiencia. Los miembros franceses que desean ir al templo van a Berna (Suiza), a La Haya (Holanda), a Londres (Inglaterra), a Frankfurt (Alemania), o a Madrid (España).

Además de visitar el sitio de la construcción del templo de París y reunirse con los trabajadores, el Élder Andersen, la hermana Kathy Andersen, el Élder Kearon y la hermana Jennifer Kearon se reunieron con los misioneros de la misión Francia Lyon y realizaron un devocional con los miembros el día 10 de junio en Niza.

El Élder Andersen alabó el destacado liderazgo del presidente de la Misión Francia Lyon del presidente Blake M. Roney y su esposa, la hermana Nancy W. Roney. El 13 y 14 de junio, en conjunto con el obispo Caussé, se reunieron con los presidentes de estaca francófonos y dirigieron un devocional para los jóvenes y jóvenes adultos solteros en las estacas de París. Los asistentes agradecieron sobre todo el detalle de que la hermana Anderson se dirigiera a ellos en francés nativo.

El Élder Andersen sirvió su misión en Francia, desde 1970 a 1972, fue presidente de la misión Bordeaux con su esposa y familia desde 1989 hasta 1992 y sirvió en la presidencia del Área Europa desde 1994 hasta 1997. Acerca de los misioneros en Lyon, comentó: “estaban increíblemente preparados y el Espíritu del Señor abundó en esa ocasión. Ser un misionero en Francia requiere mucha diligencia y paciencia, pero hay mucha gente buena que busca al Salvador y que nuestros misioneros encuentran”.

Junto con su esposa, la hermana Andersen, se reunieron con miembros que conocían desde hace años. Al respecto, confesó: “siempre es un agrado poder reunirme con los miembros. Pudimos ver otra vez a nuestros queridos amigos, Jean-Paul y Marie-Jo Guerinot. Él fue mi consejero hace 25 años y desde esa fecha que no ha descansado y ha servido como presidente de distrito, presidente de estaca y obispo dos veces. Quienes realmente aman el Evangelio ponen a la Iglesia como una parte fundamental de sus vidas”.

El Élder Andersen expresó que pese a que el crecimiento de la Iglesia en Francia sea lento, no por eso deja de avanzar. “Nos reunimos con los 13 presidentes de estaca de habla francesa de Europa. Me había juntado con ellos hace un año y medio en mi última visita a París. Esta reunión fue dichosa puesto que pudimos alegrarnos por todo el progreso que se había logrado. Hay cientos de personas viniendo por primera vez a las reuniones sacramentales. Se organizó una estaca adicional y un hermoso templo está en construcción. Las bendiciones del Señor se derraman sobre esta bella tierra francesa, bendiciendo a todos los miembros francófonos de Europa. Sé que Él los ama por su devoción y los sacrificios que han hecho en pos del Evangelio restaurado”.

“Actualmente presenciamos una Iglesia con miembros de la tercera y cuarta generación. A dos de los presidentes de estaca que estuvieron conmigo los conocí hace años, cuando era presidente de misión en Bordeaux. El hermano Matthieu Bennasar, quien ahora preside en Lyon, Francia, era en ese entonces un jovencito proveniente de una familia fiel que se preparaba para salir a la misión. Ahora tiene su propia familia, ha terminado su carrera y ha aceptado el llamamiento de ser un líder en la Iglesia. Serge Gaston, presidente de una de las estacas de París, es hijo de uno de los primeros conversos en Marsella. Pero las mujeres no se quedan atrás: continúan criando generaciones llenas de fe. Dado que en Francia se aprecia tanto la vida familiar (en general, no sólo los SUD), nuestro mensaje para todos es que pueden continuar juntos del otro lado del velo como familias eternas ¿Qué bendición mayor que esa podríamos ofrecerles?”

Finalmente, el Élder Andersen expresó: “Cruces, capillas hermosas… las señales cristianas están a lo largo de toda Francia. Sin embargo, dado que las iglesias ahora pertenecen al gobierno, ya no se cuenta con la vibrante fe que alguna vez inundó a este hermoso país. Pero el Señor ha enviado su evangelio restaurado, haciendo que los escogidos de todos los extremos de la Tierra se congreguen para que la verdad esté siempre disponible para aquellos que la buscan. Siento mucho amor por los santos franceses”.

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