Cómo la muerte de su hija llevó a una mujer SUD a ayudar a miles de víctimas de lepra en la India

Una tragedia familiar llevaría a esta dueña de casa SUD por un camino inesperado, uno que traería esperanza y sanación a miles de personas al otro lado del mundo.

Durante años, la vida de Becky Douglas fue un torbellino de actividades cotidianas de una madre: interminables viajes compartidos y actividades escolares, eventos deportivos y recitales de baile, conciertos de música y responsabilidades de la iglesia. Entonces, 18 años atrás, su vida cambió para siempre.

Su hija mayor, Amber, había estado luchando durante años con el trastorno bipolar grave. En el 2000, Amber perdió su batalla contra la enfermedad y se quitó la vida mientras se encontraba en la universidad. Cuando Douglas, afligida, revisó las pertenencias de su hija, descubrió que Amber había estado enviando dinero a la India para ayudar a un huérfano.

“Pienso que por ella haber sufrido tanto es que tenía una real compasión por los demás que sufrían”, comenta Douglas.

En lugar de flores, la familia pidió que las donaciones se hicieran al orfanato; se recaudó tanto dinero que se le pidió a Douglas que participara en la junta directiva del orfanato. “Decidí que sería mejor ir a la India para ver por mí misma lo que estaba pasando”, dice Douglas.

Durante su visita, Douglas encontró que el orfanato estaba limpio y los niños bien cuidados. “Realmente tenían mucho según los estándares indios”, dice ella.

Pero mientras viajaba a través de la ciudad de Chennai, entre el orfanato y su hotel, se sorprendió por el intenso sufrimiento de los mendigos quienes rodeaban su auto en cada parada, poniendo sus manos y rostros deformados contra la ventana. Horrorizada por lo que estaba presenciando, Douglas le preguntó a su conductor: “¿Quiénes son estas personas?”

Su conductor respondió que ellos eran “intocables”. Sucios y deformes, algunos con heridas abiertas, estos mendigos padecían una enfermedad devastadora que Douglas pensó que era algo del pasado, algo de lo que uno solo lee en la Escuela Dominical: la lepra.

“Es difícil de admitir, pero dolió mirarlos”, recuerda. “El sufrimiento era palpable; solo quería alejarme”.

Cuando Douglas regresó a casa, no podía dormir. No podía quitarse las imágenes de las víctimas de lepra de su cabeza, especialmente una joven madre que se había arrastrado hacia su automóvil en Chennai. Mientras Douglas bajaba la ventana para asegurarse de que su auto no había dañado a la mujer mientras se alejaban, sus ojos se encontraron. Esos ojos angustiados cautivaron a Douglas. Ella seguía pensando, ¡Alguien debería hacer algo! Entonces de pronto Douglas se dio cuenta, ¡bueno, tu eres alguien! Fue entonces cuando finalmente resolvió actuar.

Douglas llamó a cuatro amigas íntimas, dueñas de casa como ella, para unirse y crear una pequeña organización de beneficencia para atender las necesidades causadas por la lepra en la India: Rising Star Outreach (RSO). Inicialmente, la organización de caridad solo entregaba ayuda humanitaria en forma de alimentos, ropa y medicamentos a unas pocas comunidades de leprosos de Tamil Nadu, India. No pasó mucho tiempo para darse cuenta que si entregaban alimentos a los pacientes hoy, tendrían que hacerlo nuevamente mañana. Claramente, se necesitaba una mejor solución para brindar atención continua a estas personas. Además, los pacientes se sentían infelices y que sus vidas no tenían ningún sentido.

Cuando Douglas comenzó a estudiar y aprender acerca de la enfermedad, se enteró que en la India las personas afectadas por la lepra perdieron mucho más que su salud: fueron tratados como “intocables”, desheredados por sus familiares y expulsados ​​de la sociedad debido al estigma cultural asociado con la enfermedad.

Photo by Jamie Armstrong

“La lepra es considerada la peor maldición que Dios le puede dar a un hombre”, dice Douglas. “Es una creencia común que, si tienes esta enfermedad, estás siendo castigado por un pecado que cometiste en esta vida o en la anterior”.

Douglas también se enteró de que hay millones de personas afectadas por la lepra en el mundo hoy en día, y que la India alberga más del 60 por ciento de esos casos. Pero si bien ha afectado a personas durante miles de años, la cura solo se conoce desde hace 150 años.

A pesar de que la lepra es curable y se trata fácilmente (de hecho, el gobierno de la India ofrece tratamiento gratuito), quienes padecen la enfermedad suelen estar demasiado avergonzados y con miedo de buscar tratamiento. Se han visto obligados a abandonar la vida que tenían, para vivir en comunidades de lepra en las afueras de la civilización y mendigar en las calles para sobrevivir.

Para ayudar lo más posible a las víctimas de la lepra y sus familias, Douglas finalmente determinó que Rising Star Outreach necesitaba adoptar un enfoque tripartito: 1) proporcionar atención médica móvil a las personas que viven en las comunidades 2) crear un ambiente de aprendizaje seguro para los niños de las víctimas por la lepra, y 3) ofrecer préstamos microempresariales para ayudar a las personas afectadas por la lepra para ser autosuficientes.

 

Cuidado médico móvil

Debido a la falta de recursos y las terribles condiciones de vida, las víctimas de lepra a menudo se ven obligadas a utilizar instrumentos no estériles en condiciones antihigiénicas para tratar sus heridas. Pero Rising Star Outreach está cambiando eso al brindar a los pacientes acceso a vendajes y medicamentos limpios a través de su clínica médica móvil. Un equipo médico realiza visitas periódicas a las comunidades de lepra para atender adecuadamente las heridas, tratar otras enfermedades como la tuberculosis y la diabetes, y someter a las personas a pruebas de detección para las etapas iniciales de la lepra. De hecho, en 2017, Rising Star Outreach realizó más de 10,000 pruebas de detección de lepra.

“Si se detecta desde el principio, una persona puede evitar cualquier signo físico de que alguna vez haya tenido lepra”, dice Douglas.

Rising Star Outreach ahora brinda atención médica regular a 26 comunidades de lepra cada dos semanas, así como periódicamente durante todo el año a otras 22 comunidades, llegando a miles de personas afectadas por la lepra.

 

Educación

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Incluso si están libre de la enfermedad, los hijos de víctimas de la lepra también son tratados como “intocables” y se ven obligados a convertirse en mendigos callejeros como sus padres. Debido a que la lepra tiene un aspecto genético, solo las personas con un componente positivo son susceptibles a la enfermedad, los hijos de las víctimas con lepra están en grave peligro de contraerla ellos mismos.

“La exposición constante y las malas condiciones de vida ponen a los niños de la comunidad en un riesgo mucho mayor de desarrollar lepra”, dice Douglas.

Pero al proporcionar a los niños de la comunidad 5,6 hectáreas de hermosas tierras de cultivo para vivir e ir a la escuela, dándoles comidas nutritivas y enseñándoles una adecuada higiene, Rising Star Outreach ha reducido ese riesgo en gran medida.

En 2004, 27 niños asistieron a la escuela. Hoy, 330 niños de grados K-12 asisten al internado, y 49 graduados comenzarán la universidad o la escuela vocacional este año. Los estudiantes de las comunidades de leprosos que no pueden asistir a la escuela de Rising Star Outreach ahora tienen la oportunidad de asistir a las escuelas locales a través de la provisión de becas educativas. Más de 418 nuevas subvenciones de esta naturaleza se administraron solo en 2017.

En 2017 y principios de 2018, Rising Star Outreach también abrió dos nuevos centros preescolares: uno para 60 niños en edad preescolar en la comunidad de leprosos Kondwa, y otro para familias afectadas por la lepra en Madhya Pradesh, sirviendo a otros 60 estudiantes.

Estos centros preescolares brindan un lugar seguro para los niños mientras sus madres trabajan. Sin ese lugar, los niños son dejados en las calles o siguen a sus madres al trabajo, lugares que a menudo son peligrosos para ellos y donde sus madres no pueden verlos. Los niños o niñas sin supervisión que quedan en las calles a menudo son víctimas de abusos, tanto físicos como sexuales, e incluso han sido secuestrados. Proporcionar este espacio seguro es una de las formas de proteger a los niños, apoyar a la madre y también proporcionar un comienzo importante para su educación.

 

Microempresas

Para las víctimas de la lepra, las calles parecen ser su única opción para sobrevivir. Pero gracias a Rising Star Outreach y su asociación con Padma Venkataraman, una conocida activista e hija de un ex presidente indio, miles de víctimas de lepra que una vez fueron mendigos han podido recibir micropréstamos para construir sus propios negocios. Venkataraman fue fundamental para ayudar a Rising Star Outreach a introducir estos principios de rehabilitación económica y autosuficiencia en varias comunidades de lepra.

“Los negocios son un gran vehículo para eliminar el estigma y los prejuicios”, dice Douglas. “Los estigmas desaparecen cuando ambas partes se benefician”. A medida que se reembolsan los micropréstamos, el dinero se presta nuevamente a otras familias, lo que brinda a los pacientes con lepra la oportunidad de disfrutar de una nueva forma de vida.

“Lamentablemente, cuando mendigas en las calles, cuanto peor te ves, más dinero ganas”, dice Douglas. “Hace que las víctimas de la lepra quieran ser lo peor que pueden ser. Pero cuando comienzan sus microempresas, comienzan a limpiarse a sí mismas. La transformación, tanto dentro como por fuera, es increíble”.

 

Crecimiento continuo

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Lo que comenzó como la determinación de Becky Douglas de continuar con el legado de donación de su hija se ha convertido en una organización exitosa que está rompiendo con el trágico ciclo de la lepra en la India.

Rising Star Outreach ahora ayuda a personas y familias afectadas por la lepra de más de 60 comunidades con esta enfermedad, ha graduado a 126 estudiantes de la escuela secundaria que de otro modo no hubieran podido asistir a la escuela, ayudó a más de 400 emprendedores afectados, a través de micro préstamos y mejoró miles de vidas proveyendo servicios médicos críticos.

“Simplemente demuestra que, si das el primer paso, Dios te trae el mundo y puedes hacer cosas increíbles. Todos pueden hacer una gran diferencia”.


fuente: ldsliving.com

Valeska Figueroa Fernández

Traductora para El Faro Mormón

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