Construyendo un matrimonio celestial en cualquier etapa.

El amor es uno de las emociones más profundas conocidas por el ser humano. La mayoría de nosotros nos casamos sintiendo que nada podría separarnos, creer que un matrimonio celestial será perfecto y fácil , un vivieron felices para siempre.

Aún así la vida no es de esa manera y enfrentamos la dura realidad de conflictos donde nuestra felicidad perfecta se ve destruida. Que podría salvar nuestro felices para siempre es darse cuenta que la vida y el matrimonio implican etapas. Nuestro matrimonio probablemente nunca será como era al comienzo y tampoco debería serlo, porque podría ser algo mucho mejor. Nuestro propósito en nuestro matrimonio es ayudarnos el uno al otro  a conocer al Salvador, y nuestro conyugue puede ser el mayor fuego purificador, nuestro mayor profesor, y nuestro mayor regalo, si lo dejamos serlo.

En el libro “El ciclo de la vida de un matrimonio” de Barbara Markey, ND, Ph. D., ella explica que las relaciones proceden de tres etapas básicas: La etapa de recién casados, la etapa cooperativa, y la etapa entrañable. Cada una de estas etapas nos dan la oportunidad de convertirnos como Cristo. Aquí hay algunas ideas para poder construir un matrimonio celestial con tu conyugue y el Salvador no importante donde estés en tu matrimonio.

La etapa de recién casados.

Podemos también llamar a esto la “Etapa Hollywood”. Y como Hollywood, podemos creer que no es real. Tenemos una gran pasión y creemos que es real, pero probablemente estamos viviendo en un alto, alimentando esta creencia a través de excesiva generosidad con nuestro ser querido. Construimos la confianza, respeto e intimidad emocional en esta etapa, la cual es necesitada e importante. Pero este tipo de ciclo es como correr una maratón: lo hacemos muy bien al comienzo, pero eventualmente se nos acaba la fuerza y volvemos a nuestros hábitos previos y nosotros mismos. A menudo durante este turno, podemos sentirnos desanimados, como si nuestro matrimonio estuviera roto, como que nuestros conyuge no es la persona con la que nos casamos.

Tips: Necesitamos concentrarnos en lo que más importa, y lo que va a crear los cimientos más fuertes para futuras etapas de nuestro matrimonio.

  1. Establece los cimientos del Evangelio al comienzo de tu matrimonio:

Desarrolla hábitos como asistir a la Iglesia y al Templo, leer las escrituras juntos, y tener una forma de noche de hogar. Estos hábitos los mantendrán dirigidos hacia el Señor  y les recordaran sus convenios celestiales que han hecho juntos, incluso si la pasión de ser un recién casado decae. También ayudará a continuar construyendo la confianza , respeto, e intimidad emocional necesarias para la siguiente etapa de tu matrimonio mientras discuten cosas con del Espíritu.

  1. Ora por paciencia y entendimiento:

Cuando las frustraciones o irritaciones comienzan a invadir su dicha matrimonial, recuerda involucrar a nuestro Padre Celestial en tus razocinios y desacuerdos. Lo más probable es que las cosas que hagan sentido y sean familiares tal vez no sean las mismas para tu conyugue, y vas a necesitar el Espíritu para tener paciencia mientras hablan las cosas y aprenden a entender la forma en que tu conyugue piensa y considera diferentes opiniones.

  1. Mantengan un diario de cosas positivas de su conyugue:

Ya sea que escribas notas y se las des a  tu conyugue o vuelvas atrás y las revises, recordando algunas cosas que tu amabas de tu conyugue antes y después que se casaran ayudarán a mantenerse concentrado en lo positivo. Y recuerda, no es solo de ellos hacer todos los cambios. Tú también probablemente debes cambiar algunos hábitos viejos. Encuentra una estrategia que les ayude a reconocer y trabajar esos hábitos juntos, como el equipo en que se quieren convertir.

 

La etapa cooperativa.

 Usualmente llamada la etapa de resolver problemas, nos concentramos en nuestros trabajos, criar a nuestros hijos, o pagar las cuentas. La pasión tiende a volverse negocio y descubrimos que nuestro compañero(A) es realmente humano. Aprendemos a aceptar, empatía y ser abiertos durante decepciones y conflictos y comenzamos a sobre llevar algo del shock del cambio que ocurre durante la etapa de recién casados. El gran potencial de esta etapa es que podemos crear los cimientos de ser realmente conocidos, entendidos y apoyados por el resto de nuestras vidas mientras sigamos intentando. Recordemos a Thomas Edison y su frase: “tres grandes esenciales para lograr lo que sea valioso son: primero, trabajo duro, segundo, perseverancia; y tercero sentido común”.

Tips: necesitamos mantenernos concentrados en lo que es más importante. En nuestras ocupadas vidas, podemos ser fácilmente distraídos, pero si recordamos intentar lo siguiente, tomando los consejos de la etapa anterior, tendremos mayor éxito si:

  1. Hacer metas compartidas: pueden ser mejoramientos de la casa, hobbies, planes de viaje, asistir al templo, etc.
  2. Reír juntos: evita reírte de tu pareja o esperar cierto tipo de humor. Reírse juntos es una señal de que estás en ellos por el largo tiempo y están dispuestos a divertirse juntos.
  3. Mantener las expectativas reales: no esperes que tu pareja cumpla todas tus necesidades. Ellos podrían satisfacer muchas de ellas, pero hablenlo juntos. Si necesitan unirse a un grupo de ejercicios o hacer nuevos amigos en su barrio por las limitaciones que tu conyugue tiene, está bien. Haz lo posible para cumplir sus necesidades también, pero no te sientas herido si aún necesitan apoyo de afuera de su familia o amigos. Asegurate de involucrar al Señor en tus esfuerzos para ayudarse mutuamente otro es exitoso y se feliz. El conoce tus necesidades y las de tu pareja mejor que nadie.
  4. Recuerda que intimidad es más que sólo sexo: también necesitan intimidad emocional, lo cual requiere comunicación y vulnerabilidad. Mientras encuentran el tiempo para tener conversaciones de corazón a corazón puede ser difícil durante esta etapa, es bueno compartir quienes somos en verdad y aprender quien es nuestro es nuestro conyugue. Mientras más hablen juntos, más aprenden, y más profunda se torna la relación. Hablen mientras se están arreglando para ir a la cama, mientras están en su hora de almuerzo, o en una cita programada, y practiquen discutir temas que vayan más allá de las tareas diarias que ya tienen que coordinar.
  5. Hagan algo nuevo: sigan creciendo, aprendiendo y compartiendo juntos. Puedes encontrar una nueva parte de tu vida que ames y no sabías que podías, mientras asistes a eventos culturales y comunitarios, creando nuevos recuerdos juntos en nuevos lugares, o tomando una clase juntos.
  6. Trabájenlo y trabájenlo un poco más: escuchar y trabajar continuamente crearán ese sentimiento del cielo en la tierra mientras involucras al Padre Celestial en tus decisiones y esfuerzos de realmente entender y ayudar en uno al otro a tener éxito. Recuerden que el matrimonio no es una competencia. Es un esfuerzo de equipo.

el amor es tomar unos pasos atrás, quizás más… para dar felicidad  a la persona que amas” Winnie the Pooh.

 

La etapa entrañable.

Esta es la etapa más estable, la que da mayor satisfacción. Esto es donde comenzamos a realmente conocer y amar a la otra persona. Esta etapa hace muy fácil ver que comenzaste con una infatuación y lo que tienes ahora es verdadero, amor eterno, un matrimonio de admiración, respeto, aprecio, y honor del valor intrínseco de esta persona con la que te casaste. Ves su carácter, virtudes, talentos, pecularidades, fallas, debilidades y fortalezas y aún así lo(a) amas. A este punto, ves todas las partes de tu pareja y haz encontrado formas de comunicar y solucionar problemas. Tu matrimonio no es más una fantasía de un final feliz pero un realizado y logrado final feliz.

Eso no significa que todo va perfectamente de aquí a afuera, de cualquier forma. Aquí are algunas sugerencias adicionales para ayudar a mantener tu matrimonio celestial a cualquier etapa.

  1. Busca ayuda profesional si te sientes abrumado en los tiempos difíciles del matrimonio. Un poco de ayuda de un experto puede devolver la concentración a lo que más importa.
  2. Hagan tradiciones regulares y programadas, por ejemplo:
  3. Recordatorios diarios de su amor tales como abrazos de despedida o mensajes de texto a la hora de almuerzo.
  4. Citas simples semanales.
  5. Citas mensuales más elaboradas, como una aventura de un dia para otro.
  6. Una luna de miel anual.
  7. Escuchen, escuchen, y escuchen un poco. Escuchar es la forma más poderosa de mostrar a una persona que lo valoras.
  8. Asegúrate que tu conyugue se sienta valorado, admirado, respetado, y querido cada día. Aprendan su lenguaje de amor y háblalo. Ora en voz alta por ellos. Pregúntenles lo que les hace sentir amado y haz un esfuerzo extra para hacer esas cosas.

Se nos dan oportunidades de ser como Jesucristo. Nuestro conyugue puede ser nuestro mayor fuego purificador, nuestro mayor profesor, y nuestro mayor regalo si se lo permitimos. Nuestro propósito en nuestro matrimonio es ayudarnos el uno al otro a conocer al Salvador.


fuente: ldsliving.com by 

 

Alejandra Acevedo

Traductora para El Faro Mormón

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